| Caracas, 23 May. ABN (Rosa Raydan).- Intelectuales del mundo coincidieron en apoyar la decisión tomada por el Estado venezolano de recuperar la soberanía en el espacio radioeléctrico y dar la batalla contra la hegemonía privada en los medios de comunicación. «Para garantizar que (el espectro radioeléctrico) sea patrimonio de la humanidad, es imprescindible una democratización de las frecuencias radioeléctricas en América Latina, donde la concesión de las mismas ha favorecido la concentración en grandes grupos económicos, nacionales y transnacionales, y no la creación de televisoras de servicio público», expresa el manifiesto final de las jornadas internacionales El derecho ciudadano a informar y a estar informado, llevadas a cabo el pasado fin de semana, en Caracas, bajo la organización de la estación Telesur. A estas jornadas asistieron más de 30 intelectuales, artistas, comunicólogos, periodistas y escritores de los cinco continentes. Allí se encontraban Ignacio Ramonet, Tariq Alí, Pascual Serrano, Fernando Buen Abad, José Ignacio López Vigil y Pino Solanas, quienes expresaron su aprobación a la medida tomada por el Ejecutivo Nacional de no renovar la concesión a Radio Caracas Televisión (RCTV) y a la decisión de utilizar la frecuencia del canal 2 para una televisora de servicio público. También ofrecieron alternativas a la hegemonía de los grandes emporios. Buen Abad: una forma revolucionaria de comunicación social Abad Domínguez resaltó la decisión de utilizar la señal del canal 2 para la nueva televisión de servicio público y calificó como un triunfo democrático el hecho de «aprovechar ese recurso magnífico que es el espectro radioeléctrico para profundizar el proceso revolucionario de un pueblo». En tal sentido, señaló que a la nueva estación Televisora Venezolana Social (TVes) «hay que darle la bienvenida. Este nuevo canal será uno más de los movedizos e inquietos hijos de la revolución, que vendrá a decir cosas nuevas». «Aplaudo la decisión valiente de un Gobierno que lo que hace es obedecer una orden democrática de su pueblo», dijo Abad Domínguez al respecto del fallo gubernamental que dictó no renovar la concesión a la estación privada Radio Caracas Televisión, cuyo contrato vence el domingo 27. Dijo que Venezuela era una inspiración en cuanto a comunicación social se refiere, debido a los acontecimientos que el 13 de abril de 2002 decantaron en el regreso del presidente Hugo Chávez luego del golpe de Estado. «Yo creo que la comunicación social la hacen los pueblos, de eso no puedo venir a hablar mucho en Venezuela. Hay fotos, hay videos, hay canciones, hay periódicos, hay correos, hay cartas, que dan prueba de cómo la gente salió y dijo: tenemos que organizarnos, que ponernos de acuerdo y rescatar al Presidente para que vuelva al cargo que le asignó al pueblo en su ruta democrática, esa es la comunicación social», señaló. «Después de eso, la próxima vez que alguien se pregunte qué cosa es esa de la comunicación social, tiene que salir a ver, entre otras cosas, esto que Venezuela ha venido haciendo», dijo Buen Abad Domínguez. |
miércoles, 6 de junio de 2007
Revolucion en Venezuela
viernes, 1 de junio de 2007
La filosofia que no queremos

No sabemos cómo debe ser, milimétricamente, la filosofía en el
futuro pero si sabemos que es inexcusable primero destruir, superar,
al capitalismo, de inmediato, para eso es necesario un filosofar actualizado
que nos asombre y movilice para siempre. Por cierto, sabemos
cómo no queremos que sea la filosofía. Por ejemplo:
No queremos un filosofar exclusivo de recintos para iluminados (o
ilustrados déspotas) empeñados en ostentar la propiedad privada del
conocimiento, sus instituciones y financiamientos.
No queremos un filosofar como escapatoria ni como flagelo.
No queremos filósofos explotados, aislados en mazmorras académicas
o en sepulturas de silencio forzado.
No queremos filosofar en la explotación, la miseria y la muerte
para siempre. Resignados y mansos.
No queremos filosofías simplistas ni palabrerías de ocasión.
No queremos gurús, santurrones ni medicuchos de almas.
No queremos verdades sublimes iluminadas con el fulgor de una
lógica prístina y bajo los efluvios de la contemplación mística que
hermosea al capitalismo con “enciclopedias de la inutilidad”.
No queremos más circos de silogismos acróbatas.
No más esnobismo de palabrería autocomplaciente.
No más filósofos “asesores” de señores ministros, señores presidentes,
señores gerentes. No más fauna servil dadora de ideas para
maquillar el saqueo y la barbarie.
No más “investigaciones” y “tesis” complacientes o por encargo
para lisonjear amigos y enemigos bajo promesa de canonjías y prebendas.
No más conferencias para llenar las nóminas y santiguar al jefe.
No más congresos para el torneo degenerado de los halagos, el tráfico
de influencias, el gasto frívolo, el turismo sexual y las cornamentas.
No más coloquios, encuentros, simposios para la vanidad de los
enanos con “publicaciones” incontables en el circo de salivas que
serán suministradas a estudiantes rehenes de burócratas.
No más filósofos pastores de almas, empeñados en conducir rebaños
a la tumba rentable de sus templos.
No más sacrifico de inocentes en las hogueras del fanatismo posmoderno
que levanta catedrales de ipsofacto según las temperaturas
políticas de la zona. Y salen en la tele.
No más filosofía de auto ayuda, no más redentores a salivazos.
No más pornografía eclesiástica con remates trans-terrenales.
No más filosofías de hippies tardíos.
No más filosofías de rebeldes renegados.
No más moralina de insurrectos arrepentidos.
No queremos filósofos de la resignación, la mansedumbre y el servilismo.
Ni en las aulas ni en las calles.
No queremos más filosofía sin “efecto mariposa”.
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